SOPHIA (JULIO-AGOSTO 2000) (ATALAYA 1) Nº 139-140

DESDE LA ATALAYA Radha Burnier



Percibir lo que es correcto.



Vida limpia es la vida ética, la integridad interna que nos lleva a la acción correcta. Para comprender esto es preciso tener una cierta sutileza y los que no son sensibles acaban siendo personas santurronas que tienden a moralizar sobre las acciones de otras personas.



Primero, podríamos considerar si la rectitud tiene algo que ver con la situación del que realiza la acción, lo cual no equivale a creer que todos los valores son relativos. Los valores fundamentales son absolutos y perennes. Pero es un hecho el que cada ser vivo se halla en una cierta situación evolutiva y en una relación única con otras cosas y otras personas. Ninguna situación es exactamente la misma que la de otra persona. Por esto los indios antiguos hablaban de svadharma (el dharma individual). Cada persona tiene una responsabilidad que no tiene nadie más.



Es más fácil entender esto si tomamos un ejemplo sencillo. El deber de una madre para con un niño no es el mismo que el de una hermana, hermano, hijo o hija. El deber de los hijos hacia los padres no puede igualarse al de otros miembros de la familia. Nuestra responsabilidad con alguien que depende de nosotros es específica y no puede compararse con el deber que tenemos con el mundo en general. Alguien que planta un árbol joven o acepta a un animal en su casa adquiere una responsabilidad que no tiene hacia una planta o un animal del jardín vecino o del bosque. La intención que precede a la acción crea una responsabilidad especial. Existen también relaciones "accidentales" que aparecen porque sí en nuestra existencia (los que conocen la Ley del Karma saben que no existen los accidentes). Entonces surge una nueva responsabilidad debido a esa situación, momento y contacto.



El hecho de que el dharma de cada persona sea único e individual podría convertirse en una filosofía conveniente para evitar tener que actuar correctamente. Por esto los antiguos aclaraban que el dharma particular de un individuo estaba subordinado a las responsabilidades éticas comunes para todos, que nadie puede ignorar sin pagar el precio kármico. La compasión es un dharma de este tipo. En cualquier situación en que se encuentre una persona, en una posición importante o no, débil o fuerte, la compasión es un deber, no sólo hacia los humanos, sino hacia los seres vivos. Es uno de los grandes principios éticos, válido en todo momento y en todas las situaciones.



Si examinamos el tema, podemos tomar otro ejemplo, el de una pobre mujer que tiene hijos pero pocos medios para alimentarles. Estos casos existen incluso en países ricos donde también hay gente sin hogar y pobres. Si una de estas mujeres roba comida de la cocina de alguien, será condenada por ladrona. Pero ¿acaso es ella más inmoral que los ricos que comen buena comida cada día mientras que otros no tienen casi nada? Cuando se realiza una acción de forma activa, se convierte en algo castigable, pero la no acción podría llegar a ser incluso más odiosa. "La inacción en una obra de caridad se convierte en una acción en un pecado mortal". (La Voz del Silencio). Podrían citarse cientos de ejemplos de este tipo para ilustrar la complejidad de las situaciones de la vida y para mostrar por qué el fariseísmo y las actitudes condenatorias deberían evitarse estrictamente. La verdadera acción ética no depende de si sopesamos mentalmente los pros y los contras. Surge de la sensibilidad y del sentimiento de unidad con los demás. De hecho, no hay ninguna medida ética superior al sentimiento de no separatividad que nos enseña a actuar correctamente de forma espontánea.



El proceso evolutivo de la misma vida empuja a todas las almas a pasar por ciertos tipos de experiencias y a extraer su significado. Annie Besant explicaba que cuando existe una compulsión interna dentro de un individuo, aunque sea para hacer algo estúpido o equivocado, a pesar de las advertencias y de los consejos, por ejemplo, consumir alcohol o empecinarse en seguir la dirección elegida, eso indica que hay alguna experiencia que el alma tiene que experimentar. Como corolario, decía que una persona desesperada tiene que ser ayudada, independientemente de si era buena o mala, o de que hubiera actuado bien o mal. El sufrimiento es el mismo para todo aquel que lo experimenta y nuestro deber consiste en aliviarlo.



Si miramos atrás y vemos nuestra propia vida, nos daremos cuenta de que hemos actuado a veces de un modo que ha producido sufrimiento. La sabiduría de mirar retrospectivamente nos dice que: Si no hubiera hecho eso, me habría evitado muchos problemas. Pero también es posible que tengamos que hacer estupideces para poder aprender. Todos nos sentimos impelidos, en un momento u otro, a hacer cosas que otras personas pueden considerar innecesarias o equivocadas. Si percibimos todo esto de alguna manera, en lugar de sopesar los hechos en nuestra mente, tendremos una buena base para actuar correctamente.



Los Sabios Iluminados cuyo amor es infinito saben lo que es absolutamente bueno y también por qué y cómo fracasa una persona. En realidad, saben que no existe el fracaso; cada fracaso es un paso hacia el conocimiento. Nosotros, que no somos tan sabios, hemos de avanzar por fuerza tanteando nuestro camino hacia lo correcto.



El Ciudadano y el Estado.



En los Estados Unidos hay dos millones de personas en la cárcel; muchos de ellos han llegado allí por deitos de drogadicción, no por actos violentos. Las cárceles privadas están haciendo un buen negocio, igual que los traficantes. Pero la causa raíz de la enfermedad de la drogadicción tan extendida no parece estar recibiendo la atención necesaria. En Holanda, por otra parte, los drogadictos se lo están pasando muy bien, gracias a la nueva política del Estado, destinada a acabar con las actividades subterráneas. Los adictos acuden en masa a esta "capital de la droga" europea. La prohibición de los burdeles ha desaparecido también en Holanda, supuestamente para mejorar la salud y la seguridad. Globalmente, la prostitución organizada ha crecido de un modo sin precedentes, gracias también a la nueva tecnología de la información. Millones de chicas y de jóvenes mujeres de países más pobres son trasladadas por la mafia e introducidas mediante engaños o por la fuerza en lo que ahora se llama "la industria del sexo".



Estos ejemplos tienen que hacernos cuestionar el propósito del Estado. El Profesor K.P. Mujerki, en su libro The State (TPH Adyar) señala que incluso bajo la constitucion más democrática, el Estado puede legalizar las ilegalidades. ¿Acaso la legalización reduce el sufrimiento y la degradación implicadas en la industria del sexo o de la drogadicción? ¿Acaso el Estado no tiene la obligación de ayudar a sus ciudadanos a alcanzar niveles morales superiores y a elevar la calidad de la civilización? Por supuesto; el Estado no debería ser meramente una organización gigante que facilitara la vida material y no la superación de la mente y del comportamiento humanos.



Se ha escrito y hablado mucho sobre el papel del Estado desde los tiempos antiguos de Manú y de Platón hasta ahora, incluida su responsabilidad para mantener un orden moral e incluso fomentar el estudio y la investigación espiritual. Hemos dejado que el mundo enferme poque, como señaló Annie Besant, hemos convertido al Estado y al pueblo en entidades opuestas, que "están en situación de tregua vigilante y armada". Se ha abonado el terreno para los conflictos entre los explotadores y los explotados y cada vez es más grande el abismo que hay entre el lujo y la pobreza extremos. El que haya una constitución democrática o no, no parece tener que ver demasiado. Incluso en lo que llamamos democracias, donde parece existir una cierta libertad para que el ciudadano crezca estéticamente, intelectualmente, moralmente y espiritualmente, hay muchos tipos de opresión.



El Estado abdica de su responsabilidad cuando las condiciones sociales y morales conducen a la violencia, a la explotación, a la crueldad organizada y a otros síntomas de deterioro. Los ciudadanos tampoco consiguen asegurar su propio bienestar ni el de los demás cuando ignoran y suprimen su conciencia moral y su deber en favor de las comodidades y placeres. El verdadero Estado del Bienestar no solamente atiende las necesidades físicas sino que tiene que preocuparse del desarrollo moral y espiritual de todo el pueblo. La relación mutua entre el ciudadano y el Estado tiene que basarse en el reconocimiento de la unidad de la vida y en el darse cuenta de que "si una parte del cuerpo sufre, todo el cuerpo siente el dolor". Como afirma el profesor Mujerki: "Los aspectos espiritual, socio-moral e intelectual de nuestra vida tienen que integrarse todos en una visión sintética de la vida y solamente entonces tendremos una filosofía política válida". Así la Teosofía no está disociada de la ciencia política y de los programas políticos. En la actualidad, desgraciadamente, la sociedad presiona a sus ciudadanos para que sean implacablemente ambiciosos y después los ciudadanos conspiran con su egoísmo para convertir al Estado en una máquina tiránica. Se necesita una nueva concienciación para transformar la relación entre los ciudadanos y el Estado y convertirla en un orden global basado en los principios morales y espirituales y no en la consecución del poder.



(The Theosophist, mayo 2000).