Si bien cada coro tiene su propia naturaleza e idiosincrasia, y a su vez cada componente su propia peculiaridad, existen algunos factores comunes que les otorgan una marcada personalidad de acuerdo a la voz en la que ha sido clasificado el coro. A continuación exponemos una primera entrega de soluciones y descripciones para mayor conocimiento de directores, ayudantes, preparadores, etc.:
Algunas soluciones a problemas que suelen presentarse en los coros:
1) Problema: ¡¡FALTAN LA MITAD DE LAS CONTRALTOS!! - Solución: como invariablemente esto se presenta sin previo aviso y el director se dará cuenta del problema instantes antes de subir al escenario, la solución está en pedirle al resto del coro que cante más piano para equilibrar; no es necesario cambiar el programa. Terminado el concierto el director comprenderá qué buenas son las contraltos que faltaron.
2) Problema: ¡¡FALTAN LA MITAD DE LAS SOPRANOS!! - Solución: esto sí se da con aviso previo, ya que a las sopranos les fascina contemplar cómo preocupa esta situación y que se discuta si se considera conveniente la presentación o no del coro sin ellas; no será necesario cambio de programa. Las sopranos presentes se sentirán muy complacidas, ya que podrán gritar un poco más sin que el director les diga nada.
3) Problema: ¡¡FALTAN LA MITAD DE LOS TENORES!! - Solución: esto tampoco se dará sin previo aviso, salvo que camino al concierto se le cruce la morocha aquella que hace varios años no veía y que la duración del concierto le otorgará el exacto tiempo justificable; el director hará los cambios de programa precisos incluyendo temas que disimulen la falencia.
4) Problema: ¡¡FALTAN LA MITAD DE LOS BAJOS!! - Solución: esto no se considera un problema, ya que nadie se dará cuenta.
Descripciones:
Sopranos:
Se creen las divas del coro, el centro del universo, demandando la mayor
atención de director y coreutas. Vestidas con minifaldas y sugerentes
colores, lucen fastuosos collares y grandes aros. Son las que siempre alargan
la nota final aguda un poco más allá del corte del director.
Se quejan si la partitura no incluye agudos, para lucir sus estupendas
voces, pero protestan contra el compositor y/o el director porque creen
que están contra ellas por hacerlas cantar tan alto. Critican a
las contraltos por desfachatadas e irresponsables, reniegan de los tenores
porque en algunos pasajes llegan a taparlas e ignoran a los bajos. Protestan
porque los tenores deshacen sus elaborados peinados con las carpetas desde
atrás. Cuando llegan tarde al ensayo, hacen su entrada triunfal
con el mayor ruido posible, tratando de que no pase desapercibido su majestuoso
ingreso.
Contraltos:
Se creen las más importantes, porque de ellas depende toda la sonoridad
armónica del coro. Se visten con jeans, blusas sueltas (que disimulan
algunos kilitos de más) y aros en orejas, cejas, ombligos, etc.
Ellas estiman que sus partes siempre son las más difíciles,
o que las partes de las otras voces son extremadamente fáciles y
aburridas, por lo que se indignan con el compositor y/o arreglador por
no tener compasión.
Critican
a las sopranos por agrandadas, compiten con los tenores porque pueden cantar
más o menos las mismas notas pero con mejor sonido y se llevan bien
con los bajos, dado que saben que, invariablemente, éstos les miran
las colas desde atrás. Cuando no faltan a los ensayos, llegan infaliblemente
tarde.
Tenores: Se creen los imprescindibles del coro ya que, como siempre son pocos, piensan que el director no podrá deshacerse nunca de ninguno de ellos. Elegantemente vestidos, en casos con corbata, asisten a los ensayos luciendo su mejor ropaje, relojes, anillos y pulseras. Se quejan de los compositores y/o directores por hacerles cantar tan agudo y compiten con las sopranos por quedarse con el solo que les permitirá lucir sus bien impostadas voces. Generalmente flirtean con las sopranos (nunca lo harían con una contralto) y se burlan socarronamente de los bajos, ya que no comprenden cómo puede resultarles atractivo cantar con inalterables saltos de 4tas. y 5tas. durante 40 compases. Cuando van a los ensayos no suelen llegar tarde, pero solamente el 20 % de los ensayos anuales pueden hacerse con la presencia de todos los tenores.
Bajos: Se creen la base inexorable del coro, ya que piensan que en ellos se sustentan el ritmo y la afinación de todos los demás. Se visten con coloridas camisas sueltas y pantalones anchos. Difícilmente se quejan de que sus partes sean demasiado agudas o demasiado graves, ya que todo lo encaran con sus estruendosas y atormentantes voces, que requieren la constante atención del director para bajar su volumen. No podrían llevarse bien con las sopranos, piropean a las contraltos y se mofan de los tenores, ya que sostienen que ningún hombre que pueda darse de tal podría cantar con esa voz tan afeminada. Son generalmente cumplidores con la asistencia y los horarios, pero cuando dan una opinión no hay forma de no enterarse.